Un labrador salió a su campo, recogió un huevo de águila y se lo puso a incubar a una gallina echada. La gallina sacó sus propios pollitos y sacó también al pequeño aguilucho.
Este, como si fuera un pollo más, aprendió a seguir a la madre, a escarbar la tierra y a protegerse bajo las alas de la gallina. Por su comportamiento nadie diría que era un águila; se comportaba como una gallina más. Un día llegó de visita a casa del labrador un viejo amigo que entendía de aves. Pero “ése, le dijo a su amigo, fijándose en el aguilucho, es un águila”. “Lo sé, le respondió el labrador, yo mismo traje el huevo del monte y se lo puse a la gallina”. El visitante siguió: “me comprometo, con tu permiso, a transformarle en águila”. El labrador asintió. Y el ornitólogo empezó su trabajo…Fueron muchos y largos los intentos; y el águila volvía una y otra vez a sus viejos hábitos de gallina, volvía al corral. Por fin un día, el ornitólogo subió con ella a una montaña y la mantuvo allí, lejos de las gallinas y con una alimentación especial. Después, incitándolas con gestos y voces, la echó a volar. El águila voló, voló y se perdió en el cielo infinito.
Había recuperado su ser de águila.
Hay momentos que somos como el águila de la historia, crecemos en un ambiente y no nos atrevemos a salir de este por que no descubrimos nuestra identidad, “lo que somos”.
Yo pregunto:
- ¿Quién es el águila de la historia?
- ¿Como se transformo en gallina?
- Siendo águila y comportándose como gallina, ¿puedes estar contento (a)?
- ¿Cómo la reeducaron como águila?
- ¿Te dice algo personal?
Como ves, si el hombre se conociera así mismo “como es”, en su grandeza real, como a sido creado, ¿seria el hombre triste…, el insocial…, ineficiente…, perezoso…, o tenso que tanto nos hace sufrir? Si este hombre creado por amor y en el amor reconociese la grandeza de su ser seria FELIZ y realizaría maravillas para lograr un mundo mejor y así verdaderamente nos convertiríamos en hombres mas justos y solidarios.
Hoy, en estos tiempos tan violento y convulsionados, las familias funcionan como la gallina albergan sus polluelos en sus alas sin descubrir que pueden albergar una pequeña águila que quiere volar para así descubrir su propia identidad y es Dios el ornitólogo quien viene e intercede para que podamos descubrirnos como en verdad somos, sus hijos creado en la libertad.
martes, 13 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Felicidades muy bonito, es verdad en estos tiempos tan difíciles, actuamos como gallinas que queremos albergar nuestros polluelos debajo de las alas, pero hay que dejarlos que vuelen solo, solamente entregarlo en manos del supremo, que es Dios.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarA muchas personas les pasa algo que se dice aqui en este articulo, viven con temor y miedo de enfrentar la realidad que en un momento determinado tienen que enfrentar.
ResponderEliminarDebemos de prepararnos y ser personas abierta, segura y capaz, de vivir en otro ambiente y entorno, siempre abierto, dispuesto a estar en la mano de Dios sin temor alguno.